Como si no le hubiese alcanzado a
Fernando Rapallini con
la suspensión del partido entre River y Quilmes anoche, el árbitro volvió a tomar protagonismo en el encuentro de esta tarde. A los 15 minutos, cobró un penal para el Millonario:
Lucas Alario entró al área con la pelota dominada, la tiró larga y una imprudencia de
Adrián Calello —fue con violencia y llegó tarde al cruce con el balón— provocó la falta por la que todos los jugadores del cervecero se quejaron con el juez.
No quedó ahí. Walter Benítez atajó la ejecución de Rodrigo Mora. Pero dio dos pasos clarísimos antes de que el uruguayo patee: el juez de línea lo indicó y Rapallini, por el adelantamiento del arquero, ordenó hacer el penal nuevamente.