La igualdad cambió el trámite de un partido que venía siendo claramente dominado por el conjunto argentino, que dejó de manejar el balón sobre el final de la etapa. Cuando los uruguayos estaban plantados en campo rival y no sentían el asedio de la primera media hora, Lodeiro abrió para Colazo y su centro encontró un muy buen cabezazo de Osvaldo que terminó dentro del arco.
En la segunda etapa, Boca bajó el nivel y, si bien el rival no lo inquietó, no generó tanto peligro. Lodeiro estuvo muy intermitente y, a pesar de tener el balón, el equipo necesitó más del pase profundo que aportó el uruguayo y su inteligencia para marcar los tiempos. Así, el peligro generado dependió más de algún arresto individual que del buen engranaje colectivo.
No obstante, tuvo dos ocasiones que Osvaldo no pudo terminar convirtiendo y una del juvenil Palacios, de buena actuación. Arruabarrena notó ese déficit en la generación y mandó a la cancha a Pablo Pérez en lugar de Chávez, de floja labor, pero el exNewell s pasó inadvertido salvo por un remate desde afuera del área que se fue cerca del arco del seguro Burián.
Con este escenario, el tiempo se fue consumiendo entre la poca ambición de Montevideo Wanderers y la falta de justeza de un Boca que notó que, a pesar de haber bajado su nivel, le alcazaba para conseguir su segundo triunfo seguido en la Libertadores.