Sin embargo,
en el juego las distancias fueron más grandes. Hubo un equipo con un libreto bien estudiado, que siempre supo lo que quería, y otro que fue un canto al desconcierto. Más allá de algunas situaciones en el primer tiempo, como una gran atajada de Sebastián Saja sobre Lucas Albertengo, Independiente casi no creó peligro sobre el arco rival.
En el complemento siquiera dispuso de alguna chance clara.
Racing pudo haber obtenido una diferencia mayor. No lo hizo porque le faltó pericia en la definición,
pero siempre tuvo el control del partido y nunca dejó jugar a Independiente. Varios jugadores locales construyeron faenas destacadísimas: Milito, Acuña, Ezequiel Videla (salió lesionado), los centrales Luciano Lollo y Yonathan Cabral, más Sebastián Saja. Sólo Nicolás Tagliafico y Albertengo, más por voluntad que por lucimiento, estuvieron a la altura en Independiente.