El equipo de Nuñez mantuvo el control de la pelota y no atravesó sobresaltos ante un tibió Gimnasia de La Plata, que nunca logró generar peligro ni tampoco acoplarse al ritmo de juego que le impuso el local.
El segundo tiempo arrancó similar al primero, con ambos equipos prestándose el balón en el mediocampo y con anemia ofensiva. Por eso, Marcelo Gallardo mandó al campo de juego a Tomás Andrade para darle verticalidad y peso a la hora de atacar su equipo.
River intentó en varias ocasiones, hasta que a los 12, tras una buena jugada de Andrade y posterior centro de Leonardo Ponzio, el delantero uruguayo Alonso conectó con un cabezazo violento y venció al arquero Bologna para poner a su equipo arriba en el marcador.
Pese al claro dominio del rival, que explotó las bandas y se adueño del medio tras el gol, sufrió en un descuidó defensivo, cuando Milton Casco le erró en el cálculo y el balón le quedó a Federico Rasic, pero el atacante resbaló y desperdició la ocasión.
River contó con innumerables situaciones de peligro, pero no pudo efectivizar ninguna. Sólo hubo lugar para la "enorme" ovación del público que se hizo presente para su capitán Marcelo Barovero, quien abandonó el campo de juego luego que el entrenador los dispuso para el reconocimiento.
El relato y las estadísticas del partido