Como el equipo mexicano disputa la Copa Libertadores en calidad de
"invitado", el reglamento de la CONMEBOL establece que no puede
representar a dicha entidad en el Mundial de Clubes, por lo que el otro finalista (River, en este caso) accede al mencionado certamen, que ya cuenta con la presencia confirmada del Barcelona y que se disputará a fin de año en Japón.
A River, que se clasificó a octavos de final como el peor segundo de la fase de grupos, le correspondía definir todas las series primero en condición de local y luego como visitante. Así fue ante Boca, Cruzeiro y Guaraní. La única excepción posible era que se cruzara con un equipo mexicano. Por esa razón, el conjunto dirigido por Marcelo Gallardo disputará la primera final en la ciudad de Monterrey y definirá la historia en el Monumental.