La historia empezó pareja, con los dos tratando de mostrar sus armas y sus intenciones. Boca con el dibujo habitual, Estudiantes ensayando variantes como la de una línea defensiva de cinco, cuando el rival atacaba, que no le dio la seguridad esperaba. Un tiro de Gago desde afuera, un zurdazo de Bailone que controló sin demasiado esfuerzo Werner y otro de Cejas apenas desviado, fueron el preámbulo de un juego que empezó a definirse pronto. Antes del cuarto de hora, Boca logró ponerse en ventaja, el último toque, el que impulsó la pelota al fondo del arco, fue de Diarte tratando de despejar, pero la jugada con gambeta frontal de Centurión, fue determinante para generar el quiebre.