Nos recibió en su casa, y más precisamente en la habitación del televisor, el famoso lugar elevado a templo de la resistencia riverplatense gracias a una cámara oculta grabada por sus hijos. Ahí nos contó todo, fue reconstruyendo el momento exacto, lo que comentaban sus hijos preocupados –"pensaban que me había dado cuenta porque al principio no insultaba"-, mientras miraba el partido sin decir nada, hasta que finalmente llegó el histórico momento de la explosión.
Es un tipo amable el Tano; un tipo familiar y simple. Viaja todos los días en el tren San Martín hasta el trabajo, y cuenta cómo lo reconoce la gente en la calle. Sabe de fútbol, le gusta jugarlo; es decir, entiende el juego. Entonces le pedimos que juegue y entramos en la canchita.
Primero le pedimos un consejo para los hinchas de Independiente, sin dudas una palabra autorizada para este momento. El Tano se muestra contemplativo, y sinceramente amargado por el descenso diablo. Después, sí, llegó el desafío: "Tano, decinos algo positivo de Boca". En el video está la respuesta.