En estos primeros pasos como futbolista, el volante, que admira a
Fernando Gago y de
Andrés Iniesta, no puede evitar las comparaciones con su padre:
"Siempre me hablan de él, de lo que fue como jugador, de todo lo que logró, de la Copa Conmebol y de su paso por las juveniles. Ojalá algún día juegue un mundial juvenil como él, y llegue al fútbol del exterior, pero para eso tendré que trabajar duro y ganarme mi lugar", enfatizó.
Por el lado de Mateo, tiene 11 años, juega de marcador lateral derecho en la categoría 2002 de Lanús, club del que es hincha, y aunque su ídolo es Daniel Alves, la referencia siempre está puesta en su padre.
"Yo quiero ser como mi papá, mucha gente me cuenta todo el tiempo lo bueno que fue para el club y yo intento seguirlo. Mi posición es sacrificada, defiendo mucho y en la última temporada no hice goles, pero me preparo para darle seguridad a mis compañeros en el fondo", explicó el niño del Granate.
Mateo tiene como sueño jugar en Primera con Lanús, pero antes quiere seguir aprendiendo en las inferiores del Granate: "En este club me tratan bien", indicó uno de los encargados de volver a poner el apellido Coyette en lo más alto del fútbol argentino.