La emocionante historia que comenzó en un viaje en taxi tuvo ahora un nuevo capítulo, porque padre e hija tomaron un café juntos por primera vez e intentaron restablecer el vínculo.
Carolina Ortega se reencontró con su papá luego de 30 años cuando viajaba hacia Burzaco, para asistir a la madre que había sido asaltada, en el taxi que él manejaba. Ella dijo que lo reconoció al ver sus mismos ojos en el espejo retrovisor del coche y en detalles que el conductor dio sobre su barrio. La emocionante historia, que explotó en la red social Twitter hace un mes, tuvo otro capítulo ya que finalmente la joven y su padre se encontraron a tomar un café para charlar e intentar restablecer el vínculo.
En las últimas horas el perfil de Twitter de Carolina (36) volvió a recibir de decenas de mensajes de amor tras conocerse el nuevo encuentro. La joven, tal como publicó este diario en su edición del 27 de abril, se reencontró con su papá, que había abandonado el hogar cuando ella tenía 5 años, en ese desesperado viaje. Aunque ambos de dieron cuenta de la situación, ninguno atinó a presentarse. Cuando llegaron a destino, ella le pagó el viaje y bajó del auto sin más.
La historia resonó primero en la red social y luego en los medios. Hace unos días el hombre decidió, a través de Facebook, contactar a la joven para proponerle un encuentro. "La verdad no me había puesto a pensar en él, era como que había cerrado un ciclo. Me ayudó a llegar rápido para asistir a mi madre y, tras la conmoción, sentí que lo perdoné (por haberla abandonado). Hace unos días me contactó por Facebook y me dejó el celular", explica Carolina. Así que una tarde se citaron en un bar.
'Llegó y lo escuché. Lo dejé hablar y sólo le hice tres preguntas. Contó historias de desamor, impotencia, problemas económicos y mucha frustración. Dijo que decidió no vernos más porque teníamos una mamá que siempre fue madraza y sabía que nos iba a criar bien a mí y a mi hermana', remarca la joven en declaraciones periodísticas. Pero el hombre también contó sobre una posterior relación con una mujer, con la que tuvo otros dos hijos.
"Acá es cuando la cicatriz de mi dolor pasó a segundo plano. Justo en ese instante del relato entendí por qué había pasado todo tal cual sucedió. Mi viejo tiene dos hijos más a los que no ve hace doce años. Por eso esa noche en ese taxi el doble nudo del lazo de sus afectos a la vista, se expuso a su sola memoria', indica, comprensiva. Al despedirse, le recomendó que intentar contactar a sus otros dos hijos. "Me enteré que tenía dos hermanos de la familia que él constituyó posteriormente. No sé que va a pasar con todo esto. Espero, tranquila, que todo transcurra y ver qué pasa. Es una oportunidad de la vida", admite.
Por último, resalta que "lo que yo rescato como lindo es entender que tenemos que ayudar a sanar a otros' y, agradecida, rescata todos los mensajes de amor que le llegaron a su cuenta desde que dio a conocer su historia.
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