La víctima, Mariela González, quien estaba de ocho meses y medio de gestación, concurrió al nosocomio por un dolor de espalda y fue atendida en la guardia del establecimiento.
"Mi esposa estaba de 8 meses y medio. Me dicen que no la pueden medicar y la mandaron a la guardia clínica" manifestó su esposo, desolado por la situación que vivió y agregó que aguardaron mientras Mariela estaba "apoyada en la pared, llorando del dolor que tenía y gracias a una señora que se apiadó y le dio su lugar la atendieron".
Tras ser atendida el dolor persistió, por lo que la embarazada volvió a la clínica a los pocos días y en ese momento los obstetras notaron que su bebé estaba muerto. Poco después, le practicaron una cesárea y luego quedó internada en terapia intensiva.
"Me dijeron que mi bebé estaba muerto y que vayamos al quirófano para que nos practiquen una cesaría, que le iban a sacar el bebé. Así, adelante de ella" indicó su esposo y tres días después, González entró en coma farmacológico y murió en la clínica debido a una supuesta hepatitis fulminante.
"¿Tenían que esperar que se muera, que se
descomponga para hacerle un análisis?" se preguntó su esposo, que denunció que
tras la cesaría, Mariela fue enviada a sala común y no a terapia intensiva.
Entre lágrima y visiblemente nervioso, el esposo describió los últimos momentos con vida de Mariela: "mi señora se descompensó y no había ningún médico. Yo tuve q salir a buscar a una enfermera para que le tome la presión y vean que estaba mal".
"Yo vengo para que me ayuden y me trataron, con mi señora, como a un animal", afirmó indignado y agregó: "no tienen ni morgue. Mi señora fallece y tenían el cuerpo de ella tirado en un lugar en obras".
Voceros de la Clínica informaron que el miércoles se la revisó correctamente y se detectó que el bebé de Mariela vivía. La muerte, aseguran, se produjo por la fuerte afección hepática de la chica.
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