"Todos los testigos del caso Grassi han sufrido algo: amenazas de muerte, golpes, en mi caso entraron tres veces a mi casa y (me dieron) una paliza de la que me costó tres años recuperarme".
"La hemos pasado muy mal con todo el circuito de tránsfugas y delincuentes que están alrededor el cura", sostuvo.
El especialista dijo que le "sorprende que haya sido condenado, todavía no caigo que la Corte haya llegado a condenarlo cuando ha habido más de 20 abogados de primer nivel (à) personajes nefastos alrededor de este cura que siguen sosteniéndolo y todavía está libre".
En este marco, el psiquiatra contó cómo es la vida actual de los chicos denunciantes: "En el caso de Ezequiel está en el Gran Buenos Aires, tiene un pequeño trabajo y una mínima red social. Gabriel vive como puede, de changas, no ha podido organizar su vida porque por este tema ha estado muchas veces en situación de protección, casi de preso".
"Gabriel quería terminar el secundario, juntábamos con otros colegas los libros y a la semana aparecía un grupo a amenazarlo a la escuela gracias a este pedófilo", denunció.
El psiquiatra afirmó que "lo que sirve es que este pedófilo haya sido condenado, que los chicos se enteren de que los curas pedófilos por más poder que tengan, aunque estén bancados por la Iglesia y el poder económico van a la cárcel".