Personajes como Billy the Kid mueren todos los días, en distintas circunstancias y a toda hora aunque a las leyendas se las mata de diversas formas. William Henry McCarthy o William Bonney, fue uno de los miles de marginales que recurrió a la violencia en un mundo donde las diferencias entre la justicia y el crimen estaban en la certeza de un disparo.
William McCarthy murió el 14 de julio de 1881, según algunas versiones, de un disparo en la espalda. Otras dicen que fue en un duelo, y algunos afirman que no murió en esa fecha sino muchos años más tarde, cargado de recuerdos. Elija usted la forma que más le gusta para convertir a este joven en la leyenda que a los 22 años llevaba asesinados a 21 personas «sin contar a los mexicanos».
Su familia era de origen irlandés, de esas familias que huyeron de la hambruna que asoló a su país. Poco se sabe de su padre, más que el nombre que alguna vez Billy usaba para ocultar su identidad. Se llamaba Willam Bonney. De su madre, Catherine McCarthy, se decía que fue prostituta, lavandera, mucama y ama de casa que dio a luz a Billy en New York y que fue al Oeste con los pulmones minados por la tuberculosis. Falleció cuando su hijo tenía 12 o 13 años y su pareja, un tal William Antrim se marchó a Arizona, dejando a Billy y a su hermana librados a su suerte, que no fue mucha.
Billy se unió a bandas de delincuentes, con quienes aprendió el oficio de cuatrero y el uso de las armas.
En 1877 John Henry Tunstall contrató al muchacho para trabajar como cowboy en su rancho. Era una nueva vida para Billy y Tunstall se convirtió en un referente, en el padre que no conoció. Quién sabe qué hubiese sido de la vida de Billy si Tunstall no hubiese sido asesinado en una emboscada durante la llamada guerra del Condado de Lincoln, un enfrentamiento entre ganaderos de Nuevo México.
Buscando venganza, Billy cobró su primera víctima, el sheriff Brady, el instigador de la muerte de Tunstall.
Por este acto de «justicia por mano propia», Billy debió huir a Texas, donde se unió a una banda de cuatreros, The Rustlers. Entonces le pusieron precio a su cabeza: 500 dólares. El Marshall Pat Garret lo apresó en diciembre de 1880 en Stinking Spring (sitio que podría traducirse como Fuentes pestilentes). Fue juzgado en Lincoln y condenado a muerte pero Billy logró escapar, asesinando a dos alguaciles.
Por tres meses Billy huyó de Garret y sus hombres, amparado por la gente de Nueva México que simpatizaban con él. Después de todo, el muchacho solo había vengado la muerte de su protector.
Garret buscó a su viejo amigo, Peter Maxwell, para que lo asistiera a dar con el paradero de Billy. En el camino tropezó con un hombre joven que también iba a buscar a Maxwell. Para sorpresa de Garret, en el ocasional encuentro reconoció a Kid. Acá es donde las historias divergen. En su autobiografía Garret dice, que al estar hablando con Maxwell, Billy entró en la habitación descalzo, con un cuchillo y un revolver al cinto. Al ver a Garret, Billy gritó en español «¿Quién es? ¿Quién es?». En ese momento el Marshall se arrojó al piso y disparó matándolo casi instantáneamente.
Pero una leyenda no muere una vez, muere de muchas formas: por una bala de Garret que le atravesó el corazón; en un callejón oscuro, donde Garret le disparó con una escopeta; por el Marshall que lo mató sin saber si era McCarthy, y hasta existe una versión que el muerto no era Billy the Kid y que el cadáver enterrado en Fort Summer sería de un tal Robert, que se parecía mucho a Billy.
Garret alegó defensa propia, pero el cadáver de Billy (o quién fuera) no estaba armado. Quizás alguien se llevó la pistola de recuerdo.
Garret se hizo famoso y publicó sus memorias, pero su carrera política fue de mal en peor. Perdió las elecciones para Marshall y las de Senador. Su amigo, Teddy Roosevelt lo nombró responsable de la Aduana del Paso, Texas. Los constantes problemas con jugadores y tahúres impidieron que fuera reelegido. Se retiró a su propiedad, donde alguien lo asesinó durante una disputa. El único acusado, Jesse Brazel, fue hallado inocente. ¿Quién asesinó a Garret? Nunca se sabrá, lo cierto es que está enterrado en Las Cruces (Nuevo México), donde la gente acude a ver la tumba del hombre que mató a Billy the Kid.
En un pueblo llamado Hico, Texas, vivió por muchos años un tal Brushy , quien decía ser Billy the Kid y pidió, al final de sus días que le fueran conmutadas las penas por haber matado a veintiún personas e innumerables mexicanos. Brushy (¿o Billy?) falleció en 1950 sin el perdón oficial, pero con un museo y una estatua que recuerdan a este asesino serial, ladrón de poca monta, que se ha convertido en leyenda en ese pueblo perdido de Texas.
Desde entonces, William Henry McCarthy muere en cada película y en cada canción que recuerda su historia.
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