'En contraposición los que hostigan son niños que ejercen fácilmente liderazgo y necesitan mostrar su poder, suelen ser más extrovertidos e impulsivos. Estas características no siempre las miramos ya que es difícil de detectar antes de la manifestación de violencia', completa por su parte, la psicóloga Emilia Canzutti (MP 90400).
Algunas de las causas que siempre están presentes son: la necesidad de llamar la atención a los adultos: son niños que no disponen de la atención necesaria, logrando la misma desde una identidad negativa. Humillando al otro logran volverse el centro de atención.
La falta de una crianza enriquecida en valores, puede ser otra causa. También pueden ser hijos de padres a los que les cuesta mostrar empatía hacia sus hijos, no siendo capaces de tranquilizarlos y guiarlos, no logran enseñarles a controlar sus impulsos, postergar la gratificación, motivarse, respetar a los demás. Por otro lado cobra importancia el aprendizaje en un medio familiar hostil y amenazador, donde los hijos repiten comportamientos que ven en sus casas.