Tal cómo precisó el veterinario, este espécimen es más chico que los osos polares comunes, con un pelaje más corto, con menos capa de grasa y con una dieta que no es a base de carne sino de vegetales.
"Se guardó ADN del animal, cera de oreja y espermatozoides. Guardamos esto para que pueda aportar genética y salvar esta especie. Nosotros buscamos dejar algo de Winner en vida para aportar el futuro", concluyó Rivolta, quien precisó que para el equipo del Zoológico la muerte del único oso polar de Buenos Aires "es un duelo para todos".