Artyn Elmayan nació durante la ocupación turca, que se llevó la vida de su padre. Tras un paso por Líbano llegó a Buenos Aires a los 21 años. Y ya nunca más se fue.

  • Artyn Elmayan nació en 1917, en medio del genocidio armenio perpetrado por Turquía.
  • Vino a la Argentina a los 21 años, a instancias de su hermana.
  • Desde los 39 practica tenis, y ha ganado numerosos trofeos.

La historia de vida de los inmigrantes armenios, obligados a abandonar su patria ante el genocidio perpetrado allí por el estado turco entre 1915 y 1923, continúa en la actualidad y la de Artyn Elmayan es, además de conmovedora, un ejemplo de vida ya que a los 100 años sigue practicando el tenis como si el tiempo no transcurriera para él.

Entrevistado por varios medios televisivos luego de que la cuenta de Twitter de Roland Garros difundiera un tuit publicado por un periodista local, Elmayan contó que nació en 1917, cuando los Estados Unidos intervenían en la Primera Guerra Mundial para inclinar la balanza en favor de los aliados y su país sufría la crueldad de los invasores turcos, que dejó más de un millón y medio de muertos.

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“Cuando tenía dos años, los turcos fusilaron a mi papá. Mi mamá se casó de nuevo y se estableció en la ciudad de Alepo (Siria) así que me fui con ella”, le contó Elmayan a la agencia AFP.

Artyn vivió con su madre hasta los 21 años, cuando decidió emigrar hacia la Argentina a instancias de su hermana Azniv que se había casado aquí y vivía en Valentín Alsina, donde trabajaba en una fábrica de calzado.

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Como muchos de sus compatriotas, Artun se dedicó a la sastrería, en este caso a la confección de uniformes escolares, hasta que se jubiló. Sin embargo, a los 39 años encontró su pasión en el tenis, deporte que en la actualidad practica tres veces por semana en el Club Atlético River Plate.

Como un eximio deportista, Artyn ganó 27 copas en la categoría senior aunque ya no puede competir en de mayores de 90 años por falta de contrincantes, aunque eso no le preocupa ya que cuenta con un compañero “de fierro”, su amigo Luis, de 79 años, con quien comparte un café una vez finalizados cada match.

Lector de todos los textos filosóficos y científicos que llegan a sus manos, Elmayan cree que vivirá por once años más y por eso ya planificó visitar su tierra natal en los próximos meses. Con el tenis como filosofía de vida, Artyn cree que la existencia es como ese deporte. “Cuando entrás a la cancha, no sabés si vas a ganar o perder”, explica.