Frondizi decide dar marcha atrás con la reivindicación gremial de 1958 en detrimento de los trabajadores bancarios. El 8 de junio de 1959 el periódico El Bancario publicó una carta del
Secretario Adjunto del gremio, Floreal Gorini, desde su reclusión en el departamento de Policía. La
misma subrayaba el heroísmo de los huelguistas e instaba a mantener la firmeza de las acciones.
El gobierno frondizista mantuvo una postura de máxima dureza frente al conflicto gremial.
Fin de la huelgaEl 22 de junio de 1959,el sindicato levantó el paro pese a que un sector minoritario del gremio intentó resistir.
Las condiciones del acuerdo fueron: la libertad inmediata de los detenidos, la reincorporación de
todos los cesantes, la devolución de los sindicatos y el restablecimiento de la garantías para
ejercer la actividad gremial, el cese de la intervención al Instituto de Servicios Sociales Bancarios
restituyendo a su director, otorgamiento de compensaciones por salarios caídos entre otras.
Estas medidas, no obstante, fueron cumplidas parcialmente. El tema irresuelto fue el de la reincorporación de los despedidos, lo que ocasionó la realización de paros parciales en algunas entidades. Este período constituyó un momento histórico complejo, combativo y con una clase trabajadora dispuesta a pugnar en defensa de sus conquistas. Las protestas de los bancarios finalizan durante el primer periodo del gobierno de Frondizi y hoy son recordadas como el triunfo de
la dignidad sindical.