Río hace la diferencia. "En Brasil, salvo en Río, pareciera que no hay tanto clima de Mundial. Río es como el epicentro. Ahí ves a hinchas de todos los países. En cambio, a medida que te vas moviendo por las otras ciudades, éstas se van poblando con aquellos que están siguiendo a su selección. No hay la mezcla de nacionalidades que encontrás en Río", apunta.
Críticas
No todo lo que brilla es oro. "Los estadios, cuando se ven por la tele, están fenómenos. Pero todavía tienen muchas falencias. En el Maracaná, por ejemplo, los chilenos (Chile-España) pudieron evitar un vallado y entraron como quisieron al centro de prensa. En San Pablo, hay telas que cubren todas las estructuras tubulares de los trabajos que no se llegaron a terminar y hasta falló el ascensor. El Mineirao pareció un poquito más acorde. Y además, es el que tiene mejor vista desde la zona de prensa", describe.