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29 de junio 2014 - 00:30
A criterio de José, el fútbol de los gays es cosa de hombres
El capitán de Los Dogos, el equipo argentino integrado por homosexuales, considera que dentro de un campo de juego la hombría va más allá de las condiciones sexuales de los que salen a la cancha

La sutil definición de James Rodríguez que abre la ilusión mundialista colombiana acapara desde el plasma la atención de José Barrios, un delantero acostumbrado a tutearse chico con el gol desde que en su Resistencia natal empezó a despuntar su pasión por el fútbol.

Los clubes Regional, Alvear, Resistencia Central y Municipal, en Chaco, y Deportivo Español, en Buenos Aires, forjaron a José en su paso por inferiores como un puntero derecho guapo para encarar defensas cerradas y arqueros sospechados de invulnerables.

Hoy Barrios es capitán de Los Dogos, el equipo argentino integrado por homosexuales campeón del mundial de la especialidad disputado en 2007 en el país, en el que demuestra sus condiciones de goleador que se mantienen inalterables aun a sus 38 años.

"Ahora no rindo tanto como a los 20 pero juego como ocho con llegada", explicó José a HISTORIAS DE VIDA a poco de haber retornado por unos días desde Maryland, Estados Unidos, donde reside Williams, el hombre con el que se casó hace dos años en una ceremonia privada celebrada en Connecticut, también en aquel país.

"Nos conocimos cuando viajé a Estados Unidos para estudiar inglés y yo vivía en su casa. El es mayor que yo y decidimos casarnos cuando enviudó", narró José, que tiene entre sus planes radicarse definitivamente en EE.UU. con su pareja.

José supo de joven que "le pasaban cosas" que le indicaban que su perfil sexual estaba en discusión. Iba a casarse con una chica de Resistencia cuando tomó la decisión de hacer lo que sentía por lo cual rompió esa relación e inició otra con un arquitecto.

"Cuando planteé en mi casa lo que sentía y la decisión que había tomado, mi mamá se puso a llorar", recordó Barrios que siempre valoró, más allá de la conmoción inicial, el acompañamiento que tuvo de parte de su familia.

A los 23 años concretó el nuevo desembarco en Buenos Aires, donde se radicó definitivamente después de un intento inicial que no prosperó ante un pedido de su madre afectada por una depresión, cuando José, el menor de los cinco hermanos, jugaba en Deportivo Español, para que retornara al Chaco.

De vuelta en Buenos Aires se vinculó con Los Dogos, equipo con el que participó en los distintos torneos organizados en el mundo por la International Gay Lesbian Football Asociattion (IGLFA).

Es lo que es

Como Williams, psiquiatra y profesor universitario, es una persona mayor, José tiene pensado instalarse en Maryland y a la vez apurar la carrera de psicólogo.

"Yo en mi vida tomé una decisión que pretendo sea respetada, del mismo modo que yo respeto la de otros", explicó al referirse a su elección sexual. También trato de aportar mi granito de arena para difundir que siendo gay es posible jugar al fútbol", sostuvo. Sin embargo admitió existencia de "pruritos muy marcados. De hecho -subrayó- el morbo siempre apunta a lo que pasa en el vestuario o si tenemos camiseta rosa, pero no necesitamos de las duchas para exitarnos y los colores de Los Dogos son celeste y blanco".

José tiene presentes las palabras de su padre el día que le confesó su homosexualidad. "Mirá, yo soy feliz si vos sos feliz", le dijo el viejo Barrios, en una definición tan exquisita como la de James Rodríguez al gol que en ese momento mostraba el plasma.