“Mi temor es que esa cancha termine en una plaza” afirmó con el aplomo de sus 66 años galvanizados por innumerables tardes de fútbol de ascenso que también de joven, empezó a matizar con aquel ritmo musical que hizo eclosión a mitad de la década del 50.
En palabras de los pibes de hoy el nuevo género le partió la cabeza y estableció un vínculo singular que mantuvo desde entonces y que capitalizó en 1997 cuando de la mano de su vecino Hugo Cainzos apareció la chance de hacer radio.
“El primer programa fue ‘Mundo remís’, después hicimos ‘A la hora señalada’ y actualmente estamos con ‘Opiniones en voz alta’ donde mi concepto es -remarcó- todos somos dueños de la opinión pero no de la verdad”.
Hombre de banco
Emisoras de San Andrés, Villa Ballester, José León Suárez y actualmente San Martín vieron desfilar los programas de Cainzos y Albano que dejaron como retribución “a oyentes que nos siguen por las distintas radios que vamos”.
Pero en todo ese trayecto y hasta abril pasado, Rubén no dejó el banco que, aseguró, “me dio todo”, incluso hasta un profundo conocimiento de la psicología humana “después de tantos años de atender los distintos destinos que cumplió siempre en casa central.
“Me jubilé como jefe de división y suelo ir de vez en cuando a ver a los compañeros de oficina” los cuales, recordó con emoción “me dieron un pergamino firmado por todos el último día que trabajé”.
Albano no pudo compartir esa gran alegría con su esposa, Susana, a quien el cáncer se la arrebató en agosto del año pasado.
Pero con los recuerdos del banco y los que surgen de cada rock elegido para su programa, mitiga el dolor por la pérdida de su compañera. Eso sí, contento porque en cualquier momento aparece por allí su nietita Guillermina y relajado dado que Excursionistas juega recién esta tarde con la CADU en Pampa y Miñones.