"Soy de familia radical y a pesar de no llevarme bien con el peronismo, en la conducción del gremio éramos sindicalistas y no hacíamos política", explicó.
A Jesús no le cayó bien
"Un día, nos recibió en el Congreso el entonces diputado radical Jesús Rodríguez y ni bien nos sentamos me preguntó sí éramos radicales o peronistas. 'Sindicalistas', le contesté y parece que no le gustó mucho porque apuró el fin de la reunión y nunca nos consiguió nada de lo que le fuimos a pedir".
Para Albornoz, "el sindicalismo es de los trabajadores" y su principal satisfacción es que habiendo sido dirigente gremial "puedo mirar a mis hijos a la cara aunque no tenga ninguna mansión".
En todo caso, su casa situada en la intersección de dos calles de tierra donde el feroz temporal del martes solo dejó barro en abundancia, incluye un kiosco multiservicio con el que suma algunos pesos a los ingresos jubilatorios que percibe.
Si algo denota la actitud positiva de Albornoz es la felicidad edificada junto a Esther y de la que son testigos directos Cacho,Javier, Pochi, Juli, Batty, Marcelo, el Tano, la Tana, Vicki y Jorge. Y a los que se suman Ariana, Jésica, Sabrina, Sergio y Alan, los nietitos hoy ya crecidos que llegaron cuando el asma les arrebató a su mamá.
Es que en el hogar enclavado allí en el Conurbano profundo reinan el afecto y el respeto que jamás faltaron nunca, ni siquiera la noche que Angel tuvo que dormir en las frías oficinas de la UOCRA de Esteban Echeverría, cuando tras conseguir que un empresario le pagara la suma que le debía desde hacía tiempo a dos obreros, se quedó sin dinero para volver a su casa en Catán.