De ese modo la policía provincial permite que personal lisiado por actos de servicio que quieran seguir en la fuerza pueden hacerlo, becas escolares a huérfanos de efectivos, dejar de lado la obligación de intervenir en hechos delictivos cuando se está de franco y otorgar subsidios a viudas y retirados por hechos relacionados al trabajo policial.
Sin embargo, Bello y otros diez efectivos que padecen de por vida las secuelas de sus obligaciones como policías, no encuadran en esos beneficios.
Cruel ironía
Dueño de un sentido de humor agudo que lo convierte en arquitecto de crudas ironías Bello, de 60 años, explicó que resulta muy diícil de entender la situación de ese puñado de policías con legajos “intachables” y sin que tengan, aclaró, “una sola objeción sobre los hechos que le provocaron las lesiones”.
Bello propone pedir para esos casos suya el retiro correspondiente a un comisario general, pero sin ningún tipo de retroactividad monetaria. “Estoy esperando la posibilidad de dialogar con el gobernador Scioli para explicarle nuestra situación que es -subrayó- la de tener cercenados nuestros legítimos derechos a terminar nuestra carrera con el máximo escalafón”.
Para Bello juega a su favor que lo suyo siempre fue peticionar, nunca exigir, desde los primeros pasos en pos de la cruzada que inició en La Plata en 1984.
“Con Omar Eduardo Acosta, que había perdido un ojo y yo que estaba ciego empezamos a caminar por distintos despachos en La Plata dando ventajas: éramos dos policías -apuntó- con un solo ojo”.
“Quedar ciego en 1975 no es lo mismo que ser no vidente hoy”, precisó, porque en su casa cuenta con teléfonos y computadora sonoros que le facilitan su accionar. Sin embargo, ese alto grado de evolución tecnológica que ha mejorado su calidad de vidano le han permitido conocer el rostro de Rocío, la hija que tuvo hace 17 años y que en todo sentido hoy son sus ojos.
Viuda de 92 años lo está buscando
A la paciente tarea de peticionar por lo que considera justo, Bello le suma las labores domésticas que le permiten a su esposa, que es periodista, realizar cumplir con sus obligaciones fuera de casa. “Lavo, plancho y cocino muy bien al punto -describió- que a mi mujer el perfume que más le gusta es el que genera mi asado al horno. Eso sí -advierte- no me pidan que hago algo frito porque ya me quemé bastante”.
También tiene el hobby de recolectar antigüedades y piezas curiosas, como por ejemplo un buzón original de correo que le regaló un amigo entrerriano. Sin embargo, remarcó que “para se coleccionista hay que saber, yo simplemente junto cosas”.
Haber logrado cuatro leyes le ha valido el reconocimiento de mucha gente como el de Alcira Salas de CEA, una viuda de 92 años que perdió a su esposo policía en un acto de servicio en 1952, el año que nació Bello, y que solo quiere verlo para decirle gracias por haberle permitido cobrar un subsidio por el que bregó por décadas.