Sin embargo, Beto es nacido en Lanús donde en la escuela primaria empezó a despuntar su afición a los poemas. Fue por eso que su largada en la carrera universitaria en Ciencias Económicas, le hizo comprobar que ese no era su destino.
Jugó al fútbol en las inferiores de Lanús "donde pretendía ser diez", dijo, pero el trabajo lo captó para tras una experiencia inicial a bordo de un Valiant II hecho taxi, poner en marcha distintos emprendimientos comerciales que no alcanzaron el éxito esperado.
"Lo que pasó es que fui el más comunista de los empresarios porque me preocupaba más lo que ganaban los empleados que lo que me llevaba a casa", sostuvo con feliz resignación.
Diván negro y amarillo
Repartiendo chacinados con su hermano por Parque Patricios se enamoró del Huracán del 73 como lo había hecho con Lilian, su esposa quien murió cuando la hija de ambos, la ya madre Maca, tenía 13 años. "De aquellos días difíciles -observó- me quedó el apoyo que me dieron mis sobrinos, a quienes amo, la tía Matilde y mis amigos Lidia y el Colorado, quienes me hicieron sentir que sus hijos son también hijos míos".
En su vuelta al taxi en 1995 comenzó a ahondar en lo que le daba la calle al punto que su Peugeot 504 gasolero "me convirtió en un psicólogo ambulante". Así editó su libro "Facultad del empedrado", animado con historias de taxi y esquina donde se revela la esencia bohemia del tachero que aspira cambiar el letrero de "cierre despacio" que tiene en las puertas traseras del Peugeot por otro que diga "apto para todo púbico".