Con su carpeta cargada de decretos y leyes, y junto a su inseparable compañero de aventuras, el megáfono, Binderman señaló a HISTORIAS DE VIDA los inconvenientes que le genera la oferta sexual en el barrio "convertido -aseveró- en un ghetto de la prostitución".
"Ya venía desde 1996 con este tema pero empecé con el megáfono en 2005, cuando quería vender mi propiedad sobre la calle Bolivia y comprobé que la actividad de prostitutas y travestis había afectado al mercado".
Para Jaime, las consideraciones políticas que se hacen en torno a que el responsable de la prostitución es el cliente, 'son una mentira'.
Para Binderman, la piedra fundamental de sus reclamos reside en que 'hace 200 años que la ciencia económica demostró que primero aparece la oferta y después viene la demanda'.
¿Y si Eva le cobró a Adán?
Jaime también es crítico del Artículo 81 del Código Contravencional porteño "porque en él quisieron despenalizar la oferta en la vía pública descargando, sin accionar sobre la oferta, en la buena voluntad del demandante para que se abstenga del consumo".
Entre las ambigüedades que a su parecer se desprenden del enfrentamiento que sostiene, Binderman observó que "la prostitución no es el oficio más viejo del mundo porque primero se inscriben en esa supuesta lista los prebíblicos como los recolectores de frutos o los fabricantes de arcos y flechas. Los que afirman lo contrario -sentenció- no interpretaron la historia bíblica y que yo sepa, Eva no le cobró a Adán'.
Acerca de su rol desde el balcón, por el cual recibió críticas y denuncias, Binderman precisó "que como lo autoriza la ley, lo hago para convencer a la demanda que desista de trabar relación comercial con la oferta que le proponen".
En el plano estricto de la acción, sus frases con rima como 'no traicione a su esposa por tan poca cosa' o 'no sea incauto, acelere con su auto', le han valido algunas victorias sobre las conciencias de muchos posibles clientes. Pero también, cataratas de insultos de parte de las 'chicas' de la calle para quienes el hombre de apellido de superhéroe es su enemigo público número uno.