Alguna de esas iniciativas las plasma a través del Banco Credicoop y forma parte de una práctica adoptada cuando era alumno en la UBA y se formaba justamente en ese rubro. “Esas clases públicas en todo caso es un compartir para entender donde estamos parados y como estamos, que en realidad es ni bien ni mal, sino tal como debemos estar después de todos los procesos históricos, políticos y sociales que que ha vivido el país”.
Valores y principios
Juan Carlos comulga con guras como Bernardo de Monteagudo, Juan José Castelli, Mariano Moreno y Manuel Belgrano “las personalidades que -afirmó- más me marcaron pero que porque lo hayan hecho no quiere decir que no respete a los que levantan a Mitre, Rivadavia y Roca por más que yo no los comparta”.
Es que Carinelli considera un elemento vital “mantener valores y principios” por los que, en su caso, fue perseguido y torturado, situación extrema de la que ha sacado enseñanzas.
“Uno aprende siempre y si quedan dudas de eso, hasta el día de su muerte conoce en el último minuto de su vida cuál es esa experiencia” añadió el presidente surgido de una peña, la Azul, Blanco y Negro.
Orgulloso de sus orígenes en Villa Alianza, en Tres de Febrero, donde el barrio, los vecinos y el fútbol forjaron su carácter de chico ávido de lecturas y que por herencia natural de su madre, profesora de música en el Teatro Colón, también sumó a la docencia su perfil musical que le dio trabajo y vivencias variadas que lo llevaron, por ejemplo, a ser parte de las orquestas de Osvaldo Pugliese, de la estable del Canal 9 que tocaba en vivo durante toda la emisión con la batuta de Santos Lipesker y hasta la que acompañaba en el mítico Club del Clan.
Juan Carlos ha tenido una vida atractiva de la que de buena parte son testigos su esposa María y su hijo Walter, de 38 años, miembros de la familia a la que siempre vuelve para cerrar otro capítulo de su historia.
Una clase en el entretiempo
Desde que asumió la presidencia de Almagro, Carinelli tuvo que afrontar una carrera cuesta
arriba. Se encontró un club fundido, con juicios y encima problemas futbolísticos amenazaban al equipo con el descenso a la cuarta categoría. Sin embargo, al frente de su comisión directiva, empezó a capear el temporal. “Ser presidente de Almagro para mí, que soy hijo de hinchas del club, es una sensación inexplicable” señaló convencido del rol institucional que está cumpliendo.
Una de las características del Carinelli presidente que acaparó la atención de dirigentes de otros clubes que visitan el estadio Tres de Febrero es la recepción que el titular tricolor les ofrece a sus pares visitantes durante el entretiempo: un abordaje histórico que llega hasta las raíces de ese club. Cuentan que los directivos de Sarmiento de Junín quedaron sorprendidos con la versión histórica que les dio del color verde de la camiseta relacionada con unas casacas de mala calidad que destiñeron al primer lavado.