"Es que uno ve la poca participación que se le da al vecino y se molesta", señaló, quien desde que se casó hace 61 años con Amelia, también vecinalista y política, no dejó un día de encarar la actividad fomentista.
El hecho de casarse a los 18 años lo llevó a tener que postergar para siempre sus estudios de Derecho, para mantener a la familia que enseguida sumó al primero de los seis hijos del matrimonio.
De ese modo incursionó en la docencia en la escuelas de capacitación obrera creadas por Perón y en Sanidad de Fabricaciones Militares, actividad que le abrió la puerta a su futuro.
"Allí trabajaba haciendo análisis y en la producción de comprimidos para los soldados, en una época en que -aclaró- la hipótesis de conflicto que tenía el país era un eventual enfrentamiento con Brasil".
Del barrio al mundo
Con ese trabajo adquirió una experiencia que lo llevó a iniciarse como visitador médico, rubro en el cual hizo carrera en un laboratorio de origen alemán, y más tarde, en otro de capitales daneses.
Pero ni las distintas capacitaciones en Europa, los viajes por el interior y la agenda cargada por la actividad gerencial lo desviaron de su esencia fomentista que había empezado a perfilar en sus inicios allá por 1954 en la sociedad de fomento El Talar. Tampoco cuando por representar al laboratorio que podría proveer de la insulina que Argentina necesitaba allá a principios de los 80, se convirtió en una figura de nota.
Esa experiencia vecinalista le valió para ser designado titular de la Comisión de Homenaje al Centenario de Villa Pueyrredón, el barrio en que nació.Y aunque el acontecimiento ya se celebró en 1997, Cirigliano mantiene todavía hoy ese cargo por decisión de sus pares.
De su familia, sólo el tercero de sus hijos, Alberto Horacio, de 56 años, salió vecinalista, quizás porque de chiquito acompañaba a sus padres a las asambleas y reuniones en el barrio.
Es que ese es el clima que se respira en lo de Cirigliano, quien ya está avanzando en la organización de los festejos por el centenario de la estación de Villa Urquiza, que celebrará este año obviamente junto con sus vecinos.