"Esta vez voy a correr cien kilómetros en Ushuaia el 28 de marzo, otros cien en Vancouver, Canadá, el 28 de julio y otra cantidad similar en Juneaut, Alaska, el 28 de agosto, para que lo que aporten sponsors y empresas pueda ser donado en alimentos y partidas proteínicas a familias y comunidades que lo necesiten", explicó entusiasmada tras recibir en ese momento la confirmación que el Sindicato de Camioneros patrocinará el proyecto que empezará a cristalizar en marzo.
Para los que no creen en los caprichos del destino, esta deportista por naturaleza, que es profesora de química, también se especializó en nutrición, justamente el rubro sobre el cual el doctor Santiago Burastero Torres, desde hace diez años su esposo y padre de sus hijos Santiago, de 8 años, y Lola, de 6.
"La primera vez que corrí en el marco de la cruzada fue en el 2006 para recolectar datos sobre todo de comedores y merenderos rurales y enviarles asistencia; la segunda fue para ver como seguían las cosas" apuntó Jimena, que ironiza en ser la 'Primera Dama' de la cooperadora del jardín Infantes Esquina, en La Recoleta, cuyo presidente es Santiago y a donde asisten chiquitos de la Villa 31.
Pero el sentir solidario de Jimena conoce otras facetas que van más allá de mantenerse entrenada para las ultramaratones, como la de cocinar lunes, miércoles y viernes en casa de su hija mayor, Tatiana, y de otras voluntarias, para repartir comida a indigentes en una amplia zona desde el Congreso hasta Libertador y de Pueyrredón a Cerrito. Y en todas las versiones, disfruta de lo que hace, comprometida como está en ganarle la carrera al hambre.