Una palabra nuevaPara peor, la joven no pudo o no supo manejar la situación frente al estado en que había quedado Ricardo
y rompió la relación."Se me vino la estantería abajo pero ahí aprendí mucho. Fue caer, tocar fondo, picar y salir de nuevo. Entonces conocí una palabra nueva, resiliencia, que es justamente todo eso que me pasó", graficó. Y todo fue distinto.
A los dos años del accidente Ricardo conoció a la que sería la madre de sus tres hijos, se casó y retomó a pleno sus actividades que hoy concentra en una pequeña empresa de obras industriales y electromecánicas.
Sin embargo en el medio tuvo otra seria complicación cuando nunca le pagaron un trabajo ambicioso que le habían dado a otra empresa que tuvo.
"Me refundí, a tal punto que una tía nos hacía las compras para la casa", rememoró.
Tal sus características, Ricardo salió otra vez adelante con mucho trabajo y más esfuerzo y hasta con energía para pararse firme frente a las empresas de transporte que no respetan la Ley de Discapacidad , luego que fuera víctima de un trato discriminatorio una vez que fue a comprar pasajes en micro para toda su familia.
Ricardo cuenta con orgullo y emoción la amistad que tiene con un religioso llamado Jorge que por estos días ocupa un lugar importante en el Vaticano, como afirma con picardía, y se define como un luchador cuyo objetivo es ir para adelante y ponerse de pie tantas veces sea necesario para seguir avanzando, ya casi sin necesidad del bastón.