Lo paradójico de la situación que lo llevó a emigrar del país es que los tres malvivientes jamás se habrán imaginado que tuvieron como presa a un integrante de las fuerzas de seguridad cubanas abocadas a la custodia del comandante Fidel Castro, tarea que cumplió entre los 17 y 18 años hasta que tuvo un duro encontronazo con un jefe. “Durante mucho tiempo me formaron en Cuba como un agente especial y terminé aplicando toda esa preparación contra el gobierno cubano”, señaló, al referir a un hecho digno de la cinematograía que esta historia narra por separado.
Mago no
Con esa preparación a su favor, ya con su residencia jada en Miami, Blade logró credenciales o ciales en Estados Unidos para desempeñarse como guardaespaldas ejecutivo en cualquier
lugar del mundo, aunque hoy por hoy sigue siendo la magia su labor principal, independientemente que ponga ciertos reparos cuando se lo de ne como mago. “En mi caso, pienso que soy de los que logran su efecto en el público no a través de la magia sino de un
acto mágico, que es la ilusión. En ese sentido -aclaró- soy un ilusionador”.
“He buscado muchas respuestas del más allá y en la religión misma, acérrima enemiga de los magos, para encontrar una mejor formación. Así me convertí en un profesional que no es el típico mago que se aprende los trucos. Yo busco algo más”, sentenció.
Esa es la razón del nuevo desaío que piensa hacer para alcanzar record Guinness, con la con confianza que lo acompaña desde sus primeras clases de magia, en los shows en el plano internacional y en la decisión tomada para cortar de plano con el régimen de Castro el día que ilusionó hasta el amor a una turista argentina.