Sin embargo, su vínculo con la poesía comenzó a los 39 años, después de haber dedicado mucho tiempo al trabajo duro como obrero gráfico en Fabril Financiera, primero, y más tarde, tras un cambio forzado, en la General Motors, en Barracas, donde su puesto de labor estaba en la línea de montaje automotriz.
En rigor, De Maio empezó a escribir poesía cuando ingresó como administrativo a Rigolleaux. "Un día esperaba al médico laboral y mi madre, Ana, fue mi inspiración: escribí 'A ti, madre' y me acuerdo que mi hermana -precisó- me decía que no podía haber sido yo el que había hecho el poema".
Un poema por cada día
De allí en más comenzó una producción imparable que sumó el perfil de las efemérides, que hoy le representan tener escritas cuartetas rimadas con hechos, aniversarios y celebraciones varias para los 365 días del año.
"Quería verme reflejado en las páginas de los medios locales y me pareció una posibilidad interesante hacerlo a través de las fechas celebratorias", afirmó en el antiguo hogar de sus padres, en el que la hoy pared descascarada de la cocina supo ser testigo de como fueron perdiendo vigencia los últimos ochenta almanaques.
Justamente allí De Maio rememoró que a su madre, la que sin querer dio arranque a la inspiración de su hijo, "no le gustaba que escribiera porque yo lo hacía en cada momento libre que tenía, incluso -detalló- hasta quedándome despierto hasta muy tarde a la noche".
"Todo esto lo hacía y lo hago porque para mí es una necesidad volcar lo que tengo en las poesías y las narraciones" apuntó mientras disimula algunos achaques en la columna heredados de las esforzadas tareas desplegadas en sus años como gráfico.
Sin duda, otra versión de las musas que inspiran sus poemas fueron las que lo acercaron por primera vez al trabajo, cuando tenía 12 años, en una carrera comenzada a bordo de una bicicleta como repartidor de un almacén ubicado en Sollier y Paunero, la esquina de su casa de siempre, en Sarandí, su lugar en el mundo, donde De Maio construye los versos y las rimas que le dan sentido a su vida.