El Che y los camiones
Pero un día, siendo ya letrista y con experiencia en Bellas Artes, pasó por el taller que en avenida De los Incas tenía León de Ultroff, un fileteador de renombre. Allí empezó a despuntar otra pasión que lo llevó con el tiempo a tener entre otras satisfacciones, una felicitación del gobierno cubano por un Che Guevara fileteado que dejó en La Habana, y el beneplácito de decenas de transportistas que mientras hacían cola en el puerto de Buenos Aires contrataban los servicios de Andanese, por esos días apremiado por alguna urgencia económica, para embellecer sus camiones.
El curriculum de Domingo incluye, como se verá, varias páginas de sus 50 años como escenógrafo y realizador en los canales 13 y 7 donde se ganó un lugar en el medio que le abrió la puerta a producciones teatrales y campañas publicitarias.
Con una vitalidad que desmiente a los 75 almanaques que lleva consumidos, Domingo anhela poder enseñar. "Hasta ahora quise hacerlo, pero el proyecto que llevé para dar clases en la escuelas y enseñar el oficio del filetado, no prosperó", señala ante una materia aun pendiente que, sin embargo, no doblega al "hombre orquesta", como se define a sí mismo, que hizo del vivir un arte.