La escritora cordobesa, de 46 años, casada y madre de dos hijos adolescentes, heredó durante el tiempo que ofició como abogada del fuero tributario el ejercicio de bucear en la documentación como la emplea para dar ambiente geográfico, temporal y psicológico a sus narraciones.
Madera de mujer
“Me gusta consultar mucho en torno a las fuentes históricas e ir a los lugares donde ambiento las novelas para así impregnarme de impresiones”, señaló.
Convencida que todos los libros constituyen un desafío, los textos de Rivero tienen lo que la propia escritora define como “alma”, es decir que contenga un mensaje que impacte sobre el lector, “muchas veces -sostuvo- busco que ese hallazgo se dé entre líneas, como algo no hablado pero que surge del argumento”.
El ángulo de la mujer también subyace en el recorrido literario de Viviana, en función que como corresponde al perfil romántico de sus novelas, los personajes femeninos cobran entidad y dimensión, quizás como emergente de otro hito singular en la vida de la novelista.
Durante la dura crisis socioeconómica del 2000 a Viviana, que todavía estaba lejos de comprar proyección con las novelas, le surgió la posibilidad de dar charlas para mujeres afectadas por la coyuntura.
Surgió así la organización de grupos de autoliderazgo en Córdoba para mujeres que debían afrontar con situaciones complicadas producto del quebranto de sus maridos.
“Esa actividad nació informalmente pero después se mantuvo y continuaron impulsados por otras compañeras” sintetizó, para referir a que el criterio de acción aplicado apuntaba “a que la mujer que atravesaba una situación complicada, entendiera de qué madera estaba hecha para afrontar la dificultad”.
La actividad comercial de su marido la llevó a ocuparse del comercio internacional, por lo que residió un tiempo en Alemania, y de a poco empezó a acercarse a la que hoy es la actividad que la completa y estimula: escribir novelas.
Y es aquí donde recobra sentido aquella referencia al cuaderno que Viviana usaba de chica para escribir en sus hojas todo aquello que esperaba ver concretado. En rigor, y tras haber consumido ya varias unidades, la práctica sigue vigente con apuntes sobre sueños, ideas e imágenes que piden espacio en una próxima novela