ver más
14 de abril 2013 - 00:01
El diccionario de Insaurralde no incluye el verbo aflojar
Tras haber superado una dura instancia que lo puso a prueba, el jefe comunal de Lomas de Zamora se empeña en transmitir un mensaje para enfrentar la angustia y el miedo de los que sufren una dolencia cruel.
Martín Insaurralde tenía 39 años y gobernaba uno los distritos más importantes del conurbano bonaerense cuando la vida lo puso a prueba. Un dolor en la ingle dio paso a una serie de estudios que culminaron con un diagnóstico de cáncer testicular. Con altibajos en su estado de ánimo y aferrándose a sus seres queridos, logró superar la dolencia y hoy disfruta de esta nueva etapa anunciando un mensaje esperanzador hacia quienes deben recorrer el difícil camino que demarca la enfermedad oncológica.

Insaurralde gobierna Lomas de Zamora desde noviembre de 2009 cuando asumió tras la renuncia del entonces mantadatario comunal Jorge Rossi. Y fue reelecto en octubre de 2011, con el 66% de los votos, cinco meses después de haber anunciado a la población que padecía cáncer. "Recuerdo que mis asesores me decían que no lo anunciara, que a un muerto no lo iba a votar nadie". Pero cuando lancé mi candidatura decidí contarle a la gente del seminoma que me habían diagnosticado porque quería contar mi verdad", recordó el intendente a HISTORIAS DE VIDA.

El mal le había sido diagnosticado en mayo de 2011 y enseguida comenzó con el tratamiento que le indicó la oncóloga Silvia Fernandini, a cargo del servicio del Hospital de Clínicas de Buenos Aires. A una primera operación, le siguieron varias sesiones quimioterapia. Sin enmascarar la situación, la médica le advirtió que aún debía atravesar un proceso complicado. "Te va a pasar un tren por encima", le dijo.

"Tenía 39 años y pensaba que a esa edad nada podía pasarme. Me costó aceptar la situación. Incluso inicié el tratamiento el día de mi cumpleaños, el 30 de mayo. Fue una mala decisión porque esa noche no hubo buen clima con mi familia, parecía que estaba festejando mi último cumpleaños. Y al otro día debía levantarme a las 5.30 para continuar las sesiones. Pero con el tiempo acepté la situación y me comporté como un soldado. Acompañé todas las indicaciones médicas", sostuvo.

La quimioterapia desgastó su físico y lo obligó a realizarse varias transfusiones por la pérdida de glóbulos blancos. Debió sortear internaciones y, en el medio, avanzar con la gestión de gobierno. A comienzos de 2012 comenzó a negativizar el cáncer pero su oncóloga le indicó dos sesiones más. Sin embargo, tras terminar el último tratamiento el 19 febrero, el destino me tenía reservado una nueva complicación: unos meses más tarde le aparecieron unos ganglios inflamados en los pulmones, por lo que tuve volver a operarse. Pero lo superó.

El intendente de Dios

La enfermedad, admitió Insaurralde, lo acercó más a Dios y agradeció las cadenas de oración que se hicieron en su nombre.

Este renacer le hizo replantear su existencia y crecer tanto a nivel personal como laboral. "Aprendí mucho. Creo que maduré unos 20 años. Ya no tengo miedo a nada y los problemas los encaro desde un lugar diferente", aseguró Insaurralde quien tras haber superado la enfermedad, está abocado a difundir un mensaje esperanzador.

"Es importante valorar lo que se tiene, el hoy. Ahora tengo que hacerme controles cada cuatro meses pero me siento bien. De a poco, comencé a practicar fútbol y caminatas porque aún estoy recuperando la movilidad en los pies. Creo que hay que pelear la vida y quienes tienen que afrontar un mal tan duro, deben perseverar en los tratamientos médicos. No hay que aflojar ya que todo se puede superar", concluyó.