La quimioterapia desgastó su físico y lo obligó a realizarse varias transfusiones por la pérdida de glóbulos blancos. Debió sortear internaciones y, en el medio, avanzar con la gestión de gobierno. A comienzos de 2012 comenzó a negativizar el cáncer pero su oncóloga le indicó dos sesiones más. Sin embargo, tras terminar el último tratamiento el 19 febrero, el destino me tenía reservado una nueva complicación: unos meses más tarde le aparecieron unos ganglios inflamados en los pulmones, por lo que tuve volver a operarse. Pero lo superó.
El intendente de Dios
La enfermedad, admitió Insaurralde, lo acercó más a Dios y agradeció las cadenas de oración que se hicieron en su nombre.
Este renacer le hizo replantear su existencia y crecer tanto a nivel personal como laboral. "Aprendí mucho. Creo que maduré unos 20 años. Ya no tengo miedo a nada y los problemas los encaro desde un lugar diferente", aseguró Insaurralde quien tras haber superado la enfermedad, está abocado a difundir un mensaje esperanzador.
"Es importante valorar lo que se tiene, el hoy. Ahora tengo que hacerme controles cada cuatro meses pero me siento bien. De a poco, comencé a practicar fútbol y caminatas porque aún estoy recuperando la movilidad en los pies. Creo que hay que pelear la vida y quienes tienen que afrontar un mal tan duro, deben perseverar en los tratamientos médicos. No hay que aflojar ya que todo se puede superar", concluyó.