Lo que pocos saben es que Jorge no solo es profesional del volante sino, además, de la canción, resultante de una vocación que arrastra desde adolescente y por la cual se convirtió en un trashumante que alternó entre Buenos Aires, Lima, Asunción, Miami y, durante diez años, por Ibiza, España, donde estableció un sólido vínculo con el tango.
"Lo más importante que he hecho fue ganar el Festival Interamericano de la Canción de 1993, en Miami, con el tema 'Mi gran amor', que tenía letra y música mía", explicó Jorge quien tras estar seis meses radicado en aquella ciudad estadounidense con un contrato interesante, decidió retornar a la Argentina.
"Las cosas no salieron como yo los pensaba y a poco de llegar -contó- me quedé sin el apoyo económico necesario para la difusión de mi carrera. Así tuve que volver a un oficio que ya conocía, el de taxista, para mantener a mi familia".
Un Taunus L fue la herramienta de trabajo que mantuvo hasta que a sugerencia de su hijo mayor, que estaba en Ibiza, tomó la determinación de apostar una vez más a las posibilidades de su voz, ahora en Europa. Y mal no le fue.
La otra canción
"Fueron diez años en que viví de la música pero a pedido de quienes me contrataban empecé a transitar por el tango, al que ahora no puedo abandonar. Sin embargo -precisó- un serio problema de salud que afectó a su padre me obligó una vez más a pegar la vuelta con toda la familia".
El taxi fue otra vez la salida económica aunque esta vez no logró opacar su esencia de cantor. "¿Por qué no le canta a los pasajeros como lo hizo con nosotras?" fue el planteo de una de las tres pasajeras brasileñas a las que había deleitado durante el trayecto con unos tangos.
"Y así empezó esta nueva etapa", apuntó Jorge que tiene entre sus objetivos contactarse con los organizadores del Festival de Cosquín, que se hace en enero, par participar del acontecimiento. "De ahí surgen muchas revelaciones y te ve mucha gente. Quién no dice...", se ilusiona. Mientras tanto sigue con sus shows móviles para que el público del asiento de atrás, disfrute el viaje y hasta se anime a un tema a dos voces si el embotellamiento no se destraba.