En la FM Folklórica de radio Nacional donde tiene un programa los viernes de 20 a 21, Conti también rescata tradiciones musicales y literarias que le permiten aseverar que "el canto y la poesía sobre la lluvia, por ejemplo, tiene la misma esencia en la estepa mogol, el bosque letón o en campos de Entre Ríos".
Pero como los ingresos por el ciclo radiofónico resultan escasos y a veces el pago por derecho de autor no suma demasiado, Conti echa mano a aquello que aprendió con las mujeres gitanas que le legaron la práctica de la quiromancia. Por eso confiesa que en la actualidad "vivo del tarot y -metaforiza- arañando".
Alma gitana
No es menos atractivo su vínculo con los rom, nacido de haber compartido en la niñez muchas horas con compañeros de escuela de ascendencia gitana que terminaron, al igual que lo hizo Palavecino, adoptándolo espiritualmente cuando de chico vivió con su familia en la localidad de Cobos, a 23 kilómetros de Mar del Plata.
"Ya de joven me volví a encontrar con Loyla, un hermano rom que había hecho en aquella oportunidad y cuya su familia me consideraba un 'balardó, es decir adoptado por ellos", explicó.'
Conti, Danosh como lo bautizaron los gitanos, fue parte del primer programa de radio que la colectividad rom tuvo en Radio del Pueblo y a partir de allí enhebró charlas y conferencias destinadas a reflejar la identidad del pueblo que, señaló, es la única nación reconocida por la ONU que carece de territorio propio pero tiene bandera e himno.
"Me aceptaron como soy porque al igual que don Sixto, creo que ven sinceridad en mi corazón", especuló quien entre el quichua, la cultura rom, la búsqueda del folklore profundo del mundo, la quiromancia y el tarot dibuja su destino.
Es que su vida, aunque hoy venga con la mano cambiada, tiene bien marcadas las líneas que garantizan las convicciones que lo ennoblecen, para siempre.