""Horacio Larrosa, que falleció hace poco, me decía a los gritos que nunca un conductor de un programa de 40 puntos de rating lo había largado, pero a mí me tuvieron más de un año conduciendo el noticiero pagándome el sueldo de cronista de calle", relató Julio a HISTORIAS DE VIDA.
"Es más, muchos colegas del medio nunca entendieron que hiciera lo que hice pero me parece que en ese momento hice valer mi dignidad",confesó, orgulloso a la distancia de aquella determinación.
Después de esa última vez en el canal, tras la discusión con un exaltado Larrosa, y de las muestras de afecto brindadas por su compañera de trabajo Silvia Fernández Barrios, fueron muy pocas la veces que Grassi retornó a la Capital.
El periodismo en la radio o en canales de televisión en La Plata y Brandsen, y ahora un portal de internet que tiene con su hijo, Ariel, en Brandsen, le permitieron asegurar su vida, llegar a la casa propia, contar con un auto vivir feliz con su familia.
El yin y el yang
Nacido en Altamirano, a 25 kilómetros de Brandsen, hijo de padre ferroviario, Julio fue empleado administrativo en un fábrica y empezó a incursionar en el periodismo en los 80 en la sección espectáculos de DIARIO POPULAR y en radio Argentina, donde fue movilero del programa conducido por Enrique Alejandro Mancini.
En esa radioemisora conoció a Larrosa que lo llevó a Canal 9 donde Romay destacó rápidamente sus condiciones y en poco tiempo tuvo su chance en la edición del mediodía de un Nuevediario que era sensación.
La "varita" que como el propio Grassi considera lo había tocado, jamás lo alejó de las dos realidades que compartía: una noche le dieron un premio en la glamorosa boite Mau Mau por su conducción en Nuevediario y terminó a las dos de la madrugada haciendo dedo en Alejandro Korn, trajeado como estaba y con el plato dorado de la distinción bajo el brazo, porque el tren quedó ahí cancelado.
"En 62 años no me arrepiento de nada", asegura Julio, dueño absoluto de la decisión que si lo privó de seguir sumando rating, nunca pudo apagar el brillo de su dignidad.