En la búsqueda que hizo para recopilar información de sus años de detenida por la dictadura, a la que le hizo juicio y por la que declaró ante la Comisión de la Verdad, en La Plata, en 1999, Beatriz encontró que los servicios de inteligencia la catalogaban por su rol de delegada en la SIAP como 'activista contraria a la UOM'.
No estás igual
"A mí me costó mucho entender que yo era peligrosa por ser simplemente delegada y sin que integrara ninguna célula armada", destacó quien nunca imaginó en que cambios en el seno del régimen castrense iban a permitirle terminar con el cautiverio. "A mis compañeras les decía -recordó- que iba a salir un 17 de octubre y así fue".
Atrás quedaron cinco años y siete meses de ver a sus afectos a través de un vidrio y el ejercicio cotidiano de prepararse para el día en que saliera. Sin embargo, nada alcanzó porque "afuera me costaba cruzar la calle o acostumbrarme a los espacios grandes". "Además, Norberto había cambiado, ya no era tan jovencito como el último día que lo vi antes que detuvieran", añadió.
"Si algo aprendí después es que lo mejor que tenía era la familia y si en algún momento había perdido el norte, era el momento de hacerlo de nuevo', subrayó. Por eso Beatriz hoy está satisfecha de tener cerca a Norberto y los 4 hijos, 9 nietos y un bisnieto 'que por sobre todo son gente buena". Sin duda lo mejor de cada amanecer del resto de su vida.