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01 de julio 2012 - 00:01
La lucha que libró Valeria del Mar Ramírez no tiene nombre
La Casa de Gobierno será escenario mañana del acto por el cual la Presidenta le entregará a la transexual de activo compromiso social
por sus pares y contra la desigualdad, el nuevo DNI que le reconoce su género
Cuando mañana la presidenta Cristina Fernández le entregue en un acto en Casa Rosada el DNI con el nombre adoptado cuando corroboró de adolescente que la naturaleza se había equivocado feo al darle sonomía de varón, Valeria del Mar Ramírez experimentará la enorme satisfacción de la lucha ganada. La razón será que la transexual dueña de una activa militancia social identi cada con sus pares, verá pasar como una película en blanco y negro que humectará sus ojos con emoción, los rigores de la prostitución que ejerció durante años en Rafael Calzada, tantos abusos derivados de las redadas policiales y los tormentos sufridos durante la dictadura en el tétrico Pozo de Banfield de los cuales dio testimonio que llevaron a la apertura del Archivo de la Memoria de la Diversidad Sexual.

Valeria, de 55 años, que mañana de nitivamente dejará de ser Oscar Ramírez, será la primer transexual Valeria del Mar Ramírez que recibirá el documento otorgado por la Ley de Género, lo cual le valdrá la certificación legal que ha recuperado el género que casi desde siempre sintió y la identidad con la que transita por una vida remachada de angustias y dolores la que siempre honró con valentía, aun a pesar de haber entablado pelea desde el terreno de la desigualdad.

“Vos no sabés lo diícil que es a hacer un trámite siendo Valeria pero te llaman por el documento con el nombre de Oscar”, subrayó a HISTORIAS DE VIDA en el diminuto departamento en el que vive, con balcón a la calle, en Santiago del Estero al 1.400, en pleno barrio de Constitución y uno de los epicentros de la prostitución trans de la ciudad. “A veces me golpean la ventana y me preguntan si tengo algún forrito para darles”, relató, al referir a la responsabilidad que le cabe como integrante de la la Fundación Buenos Aires Sida.

Hija de una madre soltera que siendo doméstica de una familia adinerada dueña de una bodega en La Paternal quedó embarazada del hijo del patrón, Valeria fue descubriendo que sus inclinaciones sexuales decían una cosa distinta a lo que indicaba su cuerpo hasta que un día
aceptó una invitación de dos compañeros del grupo de Cáritas de la iglesia de Nuestra Señora del Socorro para ira a una esta especial.

“Los chicos eran gay y la esta tenía que ver con eso. Allí fue que por los rulos que tenía -aclaró- que se parecían a los que por entonces lucía la cantante Valeria Linch, me pusieron ese nombre”. Del Mar se lo agregó tiempo después, motivada por el cartel de bienvenida que el balneario que se llama como ella le daba a los turistas, con el cual se topó durante unas vacaciones.

Adiós Oscar
“Dejé de ser Oscar Ramírez cuando tenía 20 años y de a poco empecé a convertirme en la Valeria que todos conocían en el barrio. Sobre todo desde que nos mudamos con mi madre a Calzada, poco después que muriera Paco, el hombre con el que se había juntado y con el que vivíamos
en una casa en Belgrano que dejamos cuando aparecieron su viuda y sus hijos, y ya de grande cuando me vine para Constitución”, recordó.

Previamente, se prostituyó allá en Camino de Cintura y Rotonda de Llavalloll, “la plaza que me correspondía -señaló- tras pagarle el derecho correspondiente a la madama y un permiso diario a los policías que abonaba con dinero o sexo” acuerdo que a veces servía para eludir el alcance de la razzia cuyo ejecutores -puntualizó orgullosa-, “muchas veces se ensañaban conmigo porque
siempre, aunque no les gustara, les decía que yo era Valeria”, tal como mañana lo certi cará Cristina.