“Los chicos eran gay y la esta tenía que ver con eso. Allí fue que por los rulos que tenía -aclaró- que se parecían a los que por entonces lucía la cantante Valeria Linch, me pusieron ese nombre”. Del Mar se lo agregó tiempo después, motivada por el cartel de bienvenida que el balneario que se llama como ella le daba a los turistas, con el cual se topó durante unas vacaciones.
Adiós Oscar
“Dejé de ser Oscar Ramírez cuando tenía 20 años y de a poco empecé a convertirme en la Valeria que todos conocían en el barrio. Sobre todo desde que nos mudamos con mi madre a Calzada, poco después que muriera Paco, el hombre con el que se había juntado y con el que vivíamos
en una casa en Belgrano que dejamos cuando aparecieron su viuda y sus hijos, y ya de grande cuando me vine para Constitución”, recordó.
Previamente, se prostituyó allá en Camino de Cintura y Rotonda de Llavalloll, “la plaza que me correspondía -señaló- tras pagarle el derecho correspondiente a la madama y un permiso diario a los policías que abonaba con dinero o sexo” acuerdo que a veces servía para eludir el alcance de la razzia cuyo ejecutores -puntualizó orgullosa-, “muchas veces se ensañaban conmigo porque
siempre, aunque no les gustara, les decía que yo era Valeria”, tal como mañana lo certi cará Cristina.