En la madrugada de ese día Josefina, la hija de Martín que tenía 17 años, murió en un siniestro vial desencadenado por un conductor que manejaba alcoholizado, en un episodio acaecido en Tandil y que consternó a toda la ciudad.
La vida de Martín cambió abruptamente y tras superar la conmoción inicial por la pérdida, como hombre de fe que es, entendió que tenía por delante un mensaje de Dios para transmitir y llegar al corazón y el alma de otros, en especial de jóvenes de la edad que tenía Josefina.
Pastor de la Iglesia Luterana Danesa de Tandil, Martín explicó a HISTORIAS DE VIDA que "tanta energía negativa decidí convertirla en algo positivo y así entré en la temática de la seguridad vial", objetivo al que le pone empeño, tiempo y la ambición de llevar por todo el país su propuesta basada en que "es posible cambiar la tragedia por la vida".
Primero fueron las escuelas secundarias de Tandil, a esas se sumaron las de localidades cercanas y luego recibió invitaciones para trasladarse a Tucumán, San Luis, Córdoba y Buenos Aires.
"Todo lo hago con mucho esfuerzo, con el apoyo en mi ciudad de la Cruz Roja y de las escuelas privadas que me convocan. pero estoy planificando llevar esta campaña por el país, como una manera de decir que sí a ese llamado de Dios que me ha acercado a esto que hago".
"Los recursos son escasos pero no pueden ser un límite para llevar a cabo esta concientización que pretendo en torno a la seguridad vial, el consumo de alcohol y la movilidad nocturna", apuntó Martín.
Casado con Consuelo, este descendiente de daneses de 45 años fue consolidando la iniciativa que hoy lo motoriza fuera de su actividad religiosa, plenamente encarnada en un padre determinado a que no haya otras Josefinas. Sin embargo considera que lo suyo no es más que una respuesta "a la llamada de Dios para trabajar con los jóvenes".
En ese plano, el papá de Josefina asevera que en sus charlas no habla de accidentes sino de "tragedia o siniestro" que pudieron haber sido evitados.
"En las presentaciones en las escuelas les digo a los chicos que el 97 por ciento de los accidentes no son tales porque son hechos que podrían haber sido evitados -insiste- y que la causa del 45 por ciento de muertes que ocurran entre jóvenes tendrá como rótulo el siniestro vial".
Vínculo para siempreEn todo caso, la motivación que lo impulsa desde hace casi dos años es que "no se toma conciencia de lo que genera el siniestro vial y en todo caso esa problemática está invisibilizada". Así reconoce que el combustible que lo anima a seguir adelante es el vínculo que establece con los auditorios juveniles. "Les hablo a los chicos y siento que mi hija está entre ellos, orgullosa de lo que hago".
"Mis obligaciones como padre no han terminado para con ella, que ahora esté al cuidado de Dios" sintetiza Martín con una entereza galvanizada en el dolor que expresa en cada una de las charlas a las que Josefina, como lo siente su padre, no falta jamás.Martín pocas veces ha referido a la tragedia que le arrebató a su hija por el dolor que le significa y por su determinación en convertir en positiva la carga amarga derivada de aquel hecho. Pero tiene muy frescos en la mente los detalles que recolectó de la amiga de Josefina que sobrevivió al siniestro desencadenado a las 5.30 del 21 de abril de 2013.
Las adolescentes habían ido a una fiesta privada en Tandil y para retirarse del lugar, Josefina requirió los servicios de un remís. "Lo que pasó es que el remisero le dijo que no sabía llegar a ese lugar por lo que aceptó la invitación de un conocido para acercarla en el auto que conducía otro joven", contó Martín.
El conductor, señaló Olesen, estaba alcoholizado y Josefina, que subió junto a su amiga, se dio cuenta de esa situación sobre todo cuando el muchacho empezó a manejar de manera peligrosa.
"Cuando vio lo que estaba pasando, mi hija pedía a gritos para bajarse del auto pero no le hizo caso hasta que ocurrió la tragedia", rememoró.
Josefina fue la única víctima fatal y su amiga sufrió lesiones físicas y psicológicas por el episodio que conmocionó a la ciudad.
"En Tandil no fue un caso más y de hecho, a partir de lo ocurrido muchas cosas cambiaron", señaló Martín que aportó que para la Justicia el conductor incurrió en homicidio culposo, aunque fue excarcelado, y le aplicó ocho años de inhabilitación para manejar.