Las dificultades económicas de los primeros años con el tango y el folklore que llevaron a su familia a sostenerlo económicamente, fueron quedando atrás en la medida que el fenómeno Nicolita fue creciendo.
Las presentaciones comenzaron a multiplicarse al punto de hacer hasta seis por noche y así Nicolita se dio el gusto de llegar al teatro Opera, participar en programas en los canales 7, 9 y 11 con Quique Dapiaggi, empezar a vender discos compactos con sus cuentos y monólogos, y actuar en carnavales organizados por el recordado Guillermo Brizuela Méndez.
"Hasta ahora tengo 14 CD's, de los cuales 3 fueron éxito de ventas y una película en video", recordó.
"Es más, las grabadoras me disputaban y me empezó a ir muy bien" puntualizó, como lo reflejaban los cheques que recibía por sus trabajos y que tanto preocupaban a su padre. "¡Ma' como 'decá' que te paguen con 'eso papelito'!" insistía, desconfiado, don Luis.
- Papelitos que no eran chiste
Esos papelitos, al fin y al cabo, y los que logró después, le dieron tranquilidad económica desde una profesión que nunca lo tentó a transitar por la noche más allá de la distancia impuesta entre el lugar de las presentaciones y su casa.
"Siempre cuidé mucho mi casa y si bien es cierto que no soy la Virgen de Luján, también lo es que nunca me prendí en la noche", aclaró, como testimonio del respeto al hogar que levantó con Marta, su esposa desde hace 61 años, y con quien tuvo tres hijos que le dieron, a su vez cinco nietos.
Una reciente operación de columna que le dejó algunas molestias hicieron que se "tranquilizara un poco" como afirma, aunque sigue pendiente de cualquier llamado su teléfono particular para concretar una contratación. Mientras tanto repasa una vida intensa que lo lleva en su condición de hombre sensible a que algunas lágrimas emocionadas iluminen su mirada, seguro a modo de tributo a tantas risas que ha generado.i