De la mano de su hermano al que define como el innovador que le sacó el color negro a los coches fúnebres desde la empresa del rubro que abrió en los setenta en Villa Adelina, Ricardo es un convencido que a la muerte se la debe tratar con respeto pero también, con naturalidad.
En esa línea apunta a que "hay que pensar en incorporarla a la educación porque a los chicos se los educa mal frente a ese tema. ¿Por qué se les miente cuando muere una mascota de la casa y sus padres les dicen 'el perrito se fue'. No se fue a ningún lado -enfatizó- se murió, nada más que eso".
Al hablar de los nenes Péculo acompaña con una carcajada el recuerdo de cuando su hija Karina respondía contenta "mi papá entierra muertos" a la inocente pregunta de la maestra acerca de qué trabajaban los padres de sus alumnos.
Funebrero hasta la muerte
Al propio Péculo su condición de funebrero le permitió aprobar exámenes en la secundaria "en los que hablaba de lo que hacía en los servicios", con lo cual acaparaba la atención y el morbo de los profesores, en un más allá de los puntos específicos del programa.
"La verdad de todo esto es que quien acepta la muerte no va a vivir más pero seguro vivirá mejor", subrayó para poner distancia del tabú que cuando era joven encarnaban el sexo y la muerte".
"Así como Alessandra Rampolla sacó al sexo a la luz, yo lo hice con la muerte", añadió. El ejemplo fue el programa sobre su metié que tuvo en la televisión por cable, "De aquí a la eternidad", y la tecnicatura en Gestión para Empresas de Servicios Fúnebres, que se dicta en la Universidad de Avellaneda y donde tiene a su cargo las materias Ceremonial Exequial y Tanatopraxia y Tanatoestética.
A eso ahora le suma la nueva bandera que levanta en la actividad, los ataúdes temáticos, como el que ya se hizo hacer con una imagen suya ataviado de gaucho. "Soy tradicionalista y quiero irme así", aseveró, antes remarcarle al periodista que el féretro tricolor es posible. Eso sí, más fácil si se encarga con la debida anticipación.