Lo curioso es que la propuesta, que ya suma más de 900 seguidores, incluye a mujeres interesadas en la cuestión, aunque aclara con firmeza "que no se trata de una página de solas y solos, ni done ayudamos a los abandonados a establecer otras relaciones".
La originalidad de la iniciativa hizo que periodistas de la BBC de Londres lo contactaran a fin de año con la posibilidad de hacer una nota sobre el club del que, le comentaron en esa ocasión, no reconoce antecedentes en el mundo.
Como el dulce de leche
"Parece que al igual que el dulce de leche y la birome, el club de hombres abandonados por una mujer es otro invento argentino", señaló en medio de una carcajada, mientras desde su guitarra hacía sonar los primeros acordes de la canción que marcó el rumbo.
Atrás y en paralelo al club, Roberto reconoce un vida dedicada a la música donde el rock ocupa un lugar importante, pero también tiene con qué expresarse en el género clásico, folklore o tango.
Egresado de la Escuela Popular Avellaneda y del Conservatorio Pedro Esnaola, Roberto se dedicó a la docencia como profesor de música y también se especializó como musicoterapeuta para el tratamiento con chicos con Trastorno Generalizado de Desarrollo (TGD).
Además, impulsó un proyecto como cantante solista bajo el nombre de Sinusoidal con el que ya grabó en forma independiente siete CD, donde toca todos los instrumentos.
Si bien ha recorrido mundo con sus actuaciones, el lunes que viene viajará a Dubai para probar suerte como Sinusoidal en restaurantes con shows y espectáculos musicales.
Es casi seguro que ningún jeque árabe reconocerá a Roberto como presidente del club desde el cual enseña que siempre es posible levantarse frente a un dolor que estruja el alma y el orgullo. Quizás haya emulado el ejemplo bíblico aportado por otro Lázaro hace más de 2000 años, y en el momento de mayor penumbra, levantarse y seguir. Claro que Roberto, en su caso, lo hizo con música.