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21 de enero 2017 - 23:41
Silvana lleva su servicio a quienes más lo necesitan
ntegrante de una entidad que convoca a médicos de diversas áreas a prestar atención a los pueblos originarios del Chaco, esta odontóloga pone su oficio a favor de los más carenciados
Desde sus primeros años de actividad como odontóloga recibida en la Universidad de Buenos Aires, Silvana Bertacchini consideró que no sólo debía conformarse con desempeñar su profesión en un ámbito seguro y amable, como podía ser su consultorio en Banfield, sino también intentar desarrollar su tarea atendiendo a quienes más necesitan esos servicios, y con frecuencia son olvidados por el sistema.

Nacida y criada en Temperley, donde actualmente vive con sus tres hijos, Luciana, Felipe y Miranda, Silvana asegura que "las cosas se pueden hacer pese a los inconvenientes que encontrás en el camino, y con imaginación podés suplir la falta de elementos".

Así, hace algunos años Silvana encaró un valioso aporte en dos villas de la provincia de Buenos Aires, como Villa Sapito y Monte Chingolo, donde trabajó durante seis años, y durante 2016 se integró al proyecto Sendero Originario por el cual un grupo de profesionales de distintas ramas médicas viajan al Chaco a prestar servicios integrales de salud a miembros de comunidades originarias.

Con respecto al trabajo en las villas, Silvana comenta que "iba a trabajar de lunes a sábados en unidades sanitarias, y con esta tarea uno se da cuenta mucho más claramente de las carencias que hay en todos los niveles de la salud".

Sobre sus tareas en las villas de Lanús, merced a un programa del Ministerio de Salud bonaerense, Silvana dice que "el resultado depende de como uno lo encare. A mí me gustaba hacer algo diferente, y con la idea de que no porque trabaje con gente carenciada voy a cambiar. Así, hice un trabajo muy organizado, daba turnos a la gente para que no vinieran a las 4 de la madrugada, iba a charlar a las escuelas, y hasta organicé un concurso de dibujos sobre salud bucal para los chicos, donde el premio eran unas becas en la colonia del club Lanús".

Al mismo tiempo reivindica la nobleza de la gente: "todos los días me volvía con alguna torta frita, regalos, dibujos, y eso te gratifica mucho. Ellos luchan contra un sistema hostil porque hay muchas carencias".

Silvana relata que "en un momento, como salieron becas de investigación de la UBA, que eran con dedicación 'full time', me incliné por seguir esta posibilidad, y me especialicé en Odontología en Materiales Dentales, además de hacer mis tareas de consultorio".

Esta joven médica que asegura amar la investigación y la docencia, y que siguió un doctorado en la UBA, cuando por razones de tiempo no pudo continuar con esa dedicación, asegura que "no quise alejarme de estas prácticas, y el año pasado empecé a dar clases en la Universidad del Salvador, y no descarto volver a concursar en la UBA ya que pasaron más de dos años desde que me alejé".

Otra misión que realiza Silvana es la colaboración en un hogar de Lomas de Zamora denominado "También son Nuestros", que incluye a chicos que están judicializados, y que provienen de hogares con problemáticas muy complejas.

Comenta que "suelo llevarme dos o tres chicos a mi consultorio para hacerles un control mucho más profundo de su salud, en total hay 14 chicos en el hogar, y una de las iniciativas que me gratificaron últimamente fue la de ser una Tía del Corazón, esto es que a algún niño lo podemos llevar con nosotros un fin de semana o en algún acontecimiento" y remarca que "en ese sentido tuve el gusto de llevar a Karen, una nena de 14 años, a pasar el fin de año conmigo y mi familia, y ahí te das cuenta lo que es esto para ellos, que están en una situación de abandono muy importante".

Gran anemia por malnutrición

En cada viaje al Chaco, Silvana calcula que "atendemos a unas 300 personas, por lo que hasta ahora hubo unas mil atenciones, y hacemos el seguimiento de todos, hay análisis que se llevan a Buenos Aires para tener los resultados, y se les deja la medicación hasta que volvamos".

Entre los mayores problemas que afronta esa comunidad, Silvana cita "una gran anemia por malnutrición, el mal de Chagas y la diabetes, son problemas claves que requieren un seguimiento" y comenta que "por eso hay que dejarles los medicamentos y proporcionarles el plan de vacunas completo contra varias enfermedades".

En general, la comitiva de Sendero Originario no tiene contacto con las autoridades locales, y Silvana considera que "la atención en los hospitales locales es más bien precaria, en una ocasión la bioquímica pidió el reactivo de Chagas y no había, por lo que sin dudas estamos supliendo un vacío en la zona".

La zona se caracteriza por la escasez de agua potable, y Silvana explica que "hay aljibes, pero llega muy poco, y es necesario llevar pastillas potabilizadoras para que el agua se pueda tomar".

En marzo, el cuarto viaje al Impenetrable

Una experiencia que sin dudas marcó la actividad de Silvana fue a partir de 2015, cuando una entidad denominada Sendero Originario, presidida por una bioquímica, Estela Scacchi, que desarrolla tareas de servicios de salud en el Chaco, convocó a profesionales de la salud para armar un equipo, entre ellos a Silvana, para hacer viajes periódicos a esa provincia y atender a la comunidad quom en la zona de El Impenetrable.

"Hay una verdad, y es que vos no pienses en lo que no hiciste sino en lo que lograste, porque nunca es suficiente" señala Silvana y asegura que "me uní al equipo con mucho entusiasmo. Somos diez especialistas entre pediatras, enfermeras, cardiólogo, médico de adultos, un ginecólogo, y nos autofinanciamos, aparte de recibir colaboración de pacientes a través de medicamentos o insumos".

Relata que "generalmente viajamos de a tres o cuatro, y si bien casi todos vamos desde aquí, hay dos pediatras y una enfermera de Paraná que se unen".

Silvana Bertacchini ya hizo tres viajes al Chaco, en marzo, julio y noviembre de 2016, cada uno de ellos dura una semana, y el próximo ya está previsto para marzo.

El itinerario incluye el viaje en micro hasta la ciudad de Castelli, en el Chaco, y desde allí son transportados por Gustavo, un habitante de Villa Bermejito, que en combi los traslada hasta esa localidad, cercana a la colonia de pueblos originarios, de la comunidad quom, una zona en la que si llueve el acceso se hace casi imposible y que en su totalidad incluye a unos 10 mil habitantes.