En estas elecciones se combinó una campaña con cuestionamientos, sorpresas, tragedias con un año de sucesos extraordinarios dentro del país como fue el Mundial de fútbol, que convirtieron a Brasil en un escenario pre electoral convulsionado.
Candidatos Es que en un año donde
las profecías rondaban alrededor del Mundial y de los gastos y posibles protestas y el panorama electoral parecía dividirse entre la actual mandataria que busca su reelección,
Dilma Rousseff, y el socialdemócrata
Aécio Neves, , cambió la escena política. Tras la muerte de Campos y la posterior elección por parte del Partido Socialista Brasileño (PSB) de
Marina Silva como candidata (previo al accidente era la compañera de fórmula del socialista) la campaña sufrió un giro total y
Con su propuesta de poner en marcha una 'nueva política', la ambientalista y evangélica, de 56 años,
se presentó como una respuesta al deseo de cambio expresado por una parte del electorado de Brasil. Al mismo tiempo,
Rousseff, cuestionada por sus rivales por las denuncias de corrupción en la estatal Petrobras, emitió señales de que en el segundo mandato que busca dictará cambios en la política, endurecerá medidas para "terminar con la corrupción y la impunidad", y modificará parte del equipo de asesores de su gobierno.
Lo difícil para Silva fue mantenerse arriba y, llegando al final de la campaña, los últimos sondeos de opinión mostraron un fuerte descenso en la intención de voto hacia Silva, y un repunte Rousseff, a la vez que también arrojaron una suba de Neves.
Con críticas, spots, jingles y denuncias mediante,
los candidatos cerraron sus campañas en los medios y hasta ayer se dedicaron a hacer caminatas o apariciones públicas pero sin dar discursos y respetando la ley electoral.