Los estudios confirmaron que el pontífice tenía un adenocarcinoma de pulmón localizado. Tras analizar el tejido extirpado, los médicos descartaron la necesidad de un tratamiento oncológico adicional.
Los estudios confirmaron que el pontífice tenía un adenocarcinoma de pulmón localizado. Tras analizar el tejido extirpado, los médicos descartaron la necesidad de un tratamiento oncológico adicional.
El papa León XIV no necesitará recibir tratamiento adicional tras la operación en la que le extirparon un tumor canceroso en el pulmón. Los estudios histológicos y de biología molecular confirmaron que se trataba de un adenocarcinoma localizado, según informó este miércoles la Oficina de Prensa del Vaticano.
La información fue difundida a través de un comunicado firmado por Luigi Carbone, médico personal del pontífice, y Stefano Margaritora, jefe del equipo quirúrgico que intervino en la operación. Los resultados de los análisis del tejido extraído permitieron establecer el diagnóstico y determinar que la enfermedad se encontraba localizada.
Además, una evaluación oncológica posterior concluyó que no era necesario avanzar con otros tratamientos.
El comunicado de la Santa Sede detalló que los especialistas analizaron el material extraído durante la cirugía mediante pruebas histológicas y de biología molecular. Estos estudios permitieron confirmar el tipo de tumor y evaluar sus características.
“Una evaluación oncológica posterior confirmó que no era necesario ningún tratamiento adicional”, señala el documento difundido por el Vaticano.
El diagnóstico correspondió a un adenocarcinoma de pulmón, un tipo de cáncer que se origina en células glandulares. La comunicación oficial precisó que la enfermedad estaba “localizada”, aunque no brindó más detalles sobre el estadio del tumor ni sobre otros aspectos clínicos del pontífice.
Este miércoles, León XIV participó de su primera audiencia general semanal en la Plaza de San Pedro, en el Vaticano, desde la operación. La presencia del pontífice fue registrada durante el encuentro con los fieles.
La audiencia se realizó el mismo día en que la Santa Sede comunicó los resultados médicos y confirmó que no se requerirán nuevas intervenciones terapéuticas por la enfermedad detectada.