"Aquí estamos al frente de él, como nunca hubiéramos querido estar. Con el dolor más inmenso que pueda caber en nuestra humanidad. Aquí estamos, Comandante. Ayer una señora nos habló y sentimos la justa dimensión de lo que había sucedido. Esa señora nos dijo: 'Tengan fuerza, porque su alma y espíritu era tan fuerte que su cuerpo no lo aguantaba'. Y ahora su alma y espíritu anda por este universo, expandiendo y llenándonos de bendiciones y amor, recogiendo todas la bendiciones de todas las religiones y pueblos".
"En las oraciones, dicen que es tiempo de perdón. Y tú nos enseñaste el amor más infinito que lleva al perdón. No ha habido líder más injuriado y atacado vilmente que nuestro presidente. Jamás en 200 años se mintió tanto sobre un hombre. Ni aquí ni en el mundo. Pero no pudieron ni las mentiras ni el odio, porque aquí esta nuestro comandante. No pudieron porque tenía desde adentro su escudo de pureza, de amor de Cristo, de hijo verdadero de Cristo. Y aquí está: invicto, puro, verdadero. No pudieron contigo. No podrán con nosotros jamás".