-Un error muy clásico es del de mezclar la levadura con la sal, o salar el agua y después echarla a la levadura. Esas cosas no se complementan. La sal siempre se agrega a lo seco y nunca se pone directamente en contacto con la levadura porque la mata y la masa nunca va a levar.
¿Qué cosas recomendás tener en cuenta al elegir la muzzarella?
-Lo importante es que sea una muzzarella suave y a la vez elástica, que cuando vos la cortás, se vea el hilito. No que se derrita o que se haga aceite como un queso cremoso que no queda tan armado dentro de la porción. Que tenga buen color, que al tacto no sea muy firme ni muy blandita, y que al cortarla se le dibujen fibras o capas. Eso demuestra que la muzzarella estuvo bien elaborada y que la elasticidad de ese queso va a ser buena al momento de cortarlo.
¿La cebolla para la fugazzeta se pone cruda o se hierve en agua para suavizarla?
-Depende del resultado que uno quiera lograr. Si la querés más suave, te conviene blanquearla unos segundos en agua hirviendo. En ese caso, es fundamental escurrirla porque el 80 por ciento de la cebolla es agua. Entonces, al momento de cocinarla, siempre se recomienda cocinarla en la parte superior del horno o, si tenés una parrilla tipo grillado, que el calor más fuerte arranque por la cebolla. Es una forma de hacer que no quede como hervida y que no quede mucha agua sobre la muzzarella.