En una publicación de 2003, el autor ya estudiaba los mecanismos evolutivos de la vida en la Tierra, y qué importancia tenían estos en el conjunto del universo; años más tarde, en 2010, dio una conferencia en la Real Sociedad de Londres donde afirmó que, de existir vida extraterrestre, tendría la misma estructura corporal, compartiendo, con especies como nosotros, extremidades, cuerpo, cabeza.
En The Runes of Evolution el autor va un paso más allá. No solo compartirían formas estructurales, sino que especies enteras, incluyendo plantas carnívoras, o depredadores como los tiburones, estarían presentes de manera muy similar en planetas semejantes a la Tierra.
Y, por supuesto, la inteligencia, que estaría, en palabras de Conway Morris, "casi garantizada" al ser un rasgo más o menos presente en diversas especies animales.