Elegí empezar esta serie de recuerdos que se transformaron en negocio de la memorabilia por las 'Malditas Difíciles', y me subí al título de una increíble obra editada por los especialistas Rafael Bitrán y Francisco Chiappini en 2002, que hace honor a su nombre al ser de muy dificultoso acceso.
Los mismos autores también editaron otra obra maestra (ésta un poco más sencilla de conseguir) a la que bautizaron 'Idolos en cartón'. Lo bueno que tienen las difíciles para el espacio (que como el tiempo, es tirano) es que no se necesita de mucha explicación. Con solo enumerarlas, se generará un enérgico 'la pà que los parió' que es sano, lógico y que se acepta.
Puntorero en las Fulbito '64, Restivo en Golazo '65, Willington en las Campeón 1966, Rojitas en la colección Chapitas del '70, León Martínez de Ferro en las Minifútbol 1972, Ferrero en las Golazo 1973, Mukombo, de Zaire, en Munich '74 y Togneri en las Fulbito del mismo año; y ni que hablar de Carrascosa en Campeones de 1976, generaron un mercado secundario del 'te cambio esa por este pilón', o incluso mantienen la espina de no conocerle la cara al más insultado de todos a la hora de hojear el álbum.
Curioso, porque en muchos casos, esa maldita difícil tenía un touch diferente a las otras, producto de que se hacía una vez y el original era guardado en un cofre con siete llaves por el mismísimo dueño de la empresa fabricante. De haberlo sabido antes, yendo a los números, hoy una Pintier vale 270 pesos, y antes, como zanahoria, entregaban una de menor calidad.
Olvidémonos de las 300 que, en promedio, había que juntar. Solo con lo que vale la 'difícil' de ese álbum se podrían comprar una docena de aquel soñado premio. Pero los fríos números caen desplomados ante esa sensación de buscar ilusionado un kiosco de otro barrio donde alguien tenía el dato de que ahí estaba el sobrecito con la que nadie tenía.
La "difícil"
Esta columna no tiene imágenes porque habla de lo difícil y estaría contando el final del chiste. Y no es casual que cierre el año de historias de marketing hablando de figuritas y empezando por las malditas difíciles. Me puse a investigar el tema por una historia personal.
En 1973 cursaba 4to. grado en la Escuela Nro.6 de Adrogué cuando en un recreo me robaron la más jodida (Enzo Ferrero, electrizante wing izquierdo de Boca y el Sporting de Gijón), que días antes de ese maldito
recreo me propusieron cambiarla como por 400 y dije que no. Hace poco, como regalo de mis 50 años, salí a buscar al Piki Ferrero para cerrar un capítulo de mi propia historia.
Apareció una, y me ganó de mano alguien que conozco, quien puso sobre la mesa 5000 pesos y redujo así a la mitad el camino para llegar a su sueño de tener todas las caras, caricaturas y escudos xeneizes de la historia. Ahora, todos sus cañones están puestos en tener la única que le falta para cantar 'Bingo'. La pregunta del millón que este amigo se hace es si Angel Clemente Rojas tendrá en su propio baúl de los recuerdos la figu con su rostro de la colección Chapitas 1970.