Usamos pequeños reeles con multi fino o nailon con flotalíneas y en la clásica línea de tres boyas pusimos un remate con puntero tipo zanahoria entre nudos corredizos, dejando 60 cm finales para una plomada de 50 gramos. En cuanto a las brazoladas y anzuelos, es conveniente que las brazoladas no excedan los 10 cm, con anzuelos Eagle Claw 142N en tamaño 6.
El lugar estaba bastante poblado y en una suerte de península estaba concentrado el pique, pero había muchos pescadores allí. Nos quedamos más cerca de la ruta, hicimos el asadito y al mediodía se nos sumó el gran guía y vendedor de mojarras Jorge López, quien nos había provisto excelentes lombrices que usamos como carnada.
Así las cosas, hicimos un lindo grupo de pesca. Pero mientras quienes estaban en el lugar indicado sacaban con bastante frecuencia lisas de 800 gramos al kilo, nosotros apenas pudimos cobrar un par de ejemplares por caña.
Sin embargo, sobre el final de la jornada, a eso de las 17, el grupo que se había apostado en el lugar clave comenzó a juntar los bártulos y liberó la mejor cancha de pesca, permitiéndonos hacer una despedida más divertida sumando algunas capturas extra. Allí la lisa se veía mover con más frecuencia y bastaba tirar pasados y arrastrar la línea hasta donde comenzaban los pastitos para tener pique seguro.
Nuestro anfitrión Fernando López había tenido una semana de excelente pesca en ese sector, pero ese día el viento nos jugó una mala pasada, pese a lo cual, con paciencia y de a poquito, fuimos haciendo una cosechita digna en un lugar donde nos constó la abundante presencia de lisas. Así las cosas, entre todos logramos una quincena de ejemplares, botón de muestra suficiente de que estas chicas caprichosas están allí para darnos revancha cuando gustemos.