Pero de inmediato comenzó la fiesta musical, a cargo de Madness, con ‘Our House‘, poco después llegaron los Pet Shop Boys, con ‘Eastern Boys and West End Girls‘. Músicos vestidos de guardias de la reina desfilaron entre autobuses de dos pisos, en medio de una escena que no podía ser más británica.
Con la estafeta, Londres cede también todo un reto a Río, apenas la segunda ciudad latinoamericana que albergará los Juegos Olímpicos en la historia, después de México en 1968.
Y es que como anfitriona de los Juegos, la capital británica ha rebasado las expectativas de muchos, empezando por los propios londinenses. Los temores de seguridad han resultado hasta ahora exagerados y los vaticinios de un caos en el transporte y el tránsito jamás se materializaron.
Incluso el clima ha sido bastante benévolo, salvo por interrupciones menores de algunos partidos de tenis a consecuencia de una lluvia que es considerada tan inherente a Londres como la música que animaba el festejo del domingo.
‘Ha sido un sueño‘, dijo el presidente del comité organizador de Londres 2012, Sebastian Coe, quien se expresó ‘muy, muy satisfecho‘.
Anunció que la ceremonia de cierre puede resumirse en tres palabras, ‘fiesta, fiesta y fiesta‘.
El programa incluye la interpretación de 30 éxitos musicales británicos de las últimas cinco décadas. El director artístico de la ceremonia, Kim Gavin, eligió esas canciones de entre una lista de un millar de candidatas.
Gavin dijo el sábado que la ceremonia se constituye como un homenaje a la ‘cacofonía de la vida en Londres‘. Y el ruido ha comenzado ya.